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martes, 6 de septiembre de 2011

LP | Armonía 10 - Gracias (1987)

Publicado por Unknown On 12:11 No comments
Largo tiempo ha pasado desde que se descontinuó la alimentación con post a este blog. Y más que por sequía de cumbia, el tema pasó por una desidia -y flojera- personal para continuar con este hermoso y satisfactorio proyecto. La cumbia, no obstante mi desinterés temporal, me persigue. Y hace algunas semanas, sin que yo me lo proponga, de pronto, y sin mayor contratiempo, tuve un LP que por meses enteros, años atrás, busqué en muchos lugares. Forrado y escuchado una y otra vez, decidí que éste, a costas de mis estudios y mi almuerzo -ya es mediodía mientras escribo-, sería el día indicado para elaborar una reseña del disco.


En 1987, año de la publicación de este LP, Armonía 10 ya gozaba de cierta fama entre los principales animadores de espectáculos en el Perú. Aquél mismo año, y a nombre de otra orquesta, casi la totalidad de la agrupación piurana había participado en la elaboración de un disco con clásicos de cumbia colombiana y peruana, rotulando a tal organización como El Combo Palacios. De ello prometo hablar en otro apartado, pues cuento en mis manos con un sabroso disco testigo de aquella movida.


Armonía 10 ya, en ese momento, forma parte de una suerte de movimiento regional, integrado también por el Grupo 5 de Monsefú, Agua Marina de Sechura, Orquesta Dominó y la Orquesta Los Ángeles de Trujillo, Los Rumbaney de Chimbote y los Virtuosos de la Salsa de Lima, siempre con el norte común de militar bajo la quasi religión "INFOPESA", sello al que le otorgaban gran parte de sus tiempos, pues además varios de los músicos de dichas orquestas laboraban permanentemente en aportar arreglos y coros a orquestas menores que grababan en el estudio.


Previo a la publicación de Gracias (INFOPESA, 1987), Armonía 10, ya comandada por Walter Lozada Floriano, quien recibió la posta dos años antes, previo al fallecimiento de su padre, había logrado cosechar tres discos de oro por la venta de los discos Tonto amor y Se quema, se quemó, ambos de 1986, en Perú y Colombia.


En este disco, y a diferencia de los anteriores, se tiene una totalidad de éxitos, es decir, contra lo que solía suceder con las orquestas no-limeñas, Gracias no tiene un lado B respecto a la rotación radial, pues de aquí se desprenden la mayoría de temas icónicos de la banda, los que, a pesar del sinnúmero de formaciones a lo largo de la última década, no han diferido mucho en cuánto a arreglos al momento de su ejecución.


Cabe destacar, también, la exposición de compositores piuranos, inéditos hasta el momento, como Luis León (+) en el tema Viento -cantado por César Saavedra-, y la dupla Telly Pazos y Ernesto De Dios en el tema Olvidarnos jamás, interpretado por Tony Rosado, además de la recurrencia a autores que, ya en el momento, estaban principalmente abocados a alimentar a una voraz industria musical en la metrópoli, como el trujillano Manuel Mantilla en el tema Gracias y Senén Palacios en Pobre soy.


La formación de Armonía 10, respecto a los anteriores discos, no varía mucho, ni en el grupo humano ni en los arreglos. Daniel Baca y Rómulo Carrera continúan en los vientos, los hermanos Fernando y Ernesto De Dios -actuales arreglistas de la orquesta- mantienen sus trombones, Jorge Villaseca se ratifica en el bongó, Juan Castro en la tumbadora, Franklin Gonzáles sigue cumpliendo un discreto papel en la batería electrónica, Wilmer Peña siempre en la guitarra eléctrica y Jorge "Coqui" Álvarez Seminario decide darle un estilo más pegado a la salsa a lo ejecutado por los demás, a excepción del piano de Lozada, como cumbia. La novedad, en ésta oportunidad, es la incursión de William Chumo en los timbales, quien entra en reemplazo de Juan Chunga, el que por motivos que desconozco, laboraba en ese momento con los Cantaritos de Oro de Bernal, con quienes llega a grabar, el mismo año, el disco Ven a bailar.


A diferencia, sí, de Tonto amor, en este disco se decide desestimar el uso del cumbión, movido y veloz, para dar paso a una cumbia más romántica y desconsoladora, que versa de desamores, reencuentros y abandonos femeninos (Gracias, Te alejas, Viento, Ingrata y Ya no vive aquí), además de agregar una notificación del orígen de la orquesta (Pobre soy), en clara respuesta al éxito que ésta canción estaba teniendo en Lima interpretada por el Grupo Celeste, y, culminando el periplo, agregan como una hermosa cereza, un homenaje a esa dama ya tan vilipendeada en Cara de gitana.


Percy Chapoñay, César Saavedra, Alberto Gallardo y Tony Rosado tienen, en esta ocasión, una dantesca oportunidad para consolidar, ya de manera permanente, la idea de Armonía 10 como tal. Lo que vendría más tarde sería sólo la toma de una posta iniciada en 1985 con Tonto amor.


Disfrútenlo! Este blog se reactiva!
 
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Y más...

Fraseología del disco:

1. Baila la cuuumbia, con Armonía 10, ¡Piura! (Tony Rosado/Gracias)
2. Gracias mi amor, por haberme brindado tus besos, tu ternura. (Tony Rosado/Gracias)
3. Y este es nuestro cuarto elepé, Armonía 10, ¡Gracias! (Tony Rosado/Gracias)
4. ¡Cara de gitana! (Alberto Gallardo/Cara de gitana)
5. Y el saludo de Makuko, para Eduardo y Rolando Puicón, allá en Monsefú, ¡con cariño! (Alberto Gallardo/Cara de gitana)
6. ¡Vamos Walter! En las blancas y las negras... y Armonía 10! De Piuura! César, Percy, Tony,... ¡y Makuko! (Alberto Gallardo/Cara de gitana)
7. Nunca olvidarás este gran amor. (Tony Rosado/Olvidarnos jamás)
8. ¡Vamo' a gozar Piura! Con tu orquesta, ¡Armonía 10! Con sabor... Ey!... (Tony Rosado/Olvidarnos jamás)
9. Y esto es para Rinconada-Llícuar, la tierra de Telly Pazos.(Tony Rosado/Olvidarnos jamás)
10. Y nuevamente, fiesta con su orquesta: ¡Armonía 10! Para su cuarto long play. (Percy Chapoñay/Parranda N° 2)
11. ¡Qué dice César!  (Percy Chapoñay/Parranda N° 2)
12. Esperando a mi negra en la madrugada... ¡cumbia! (César Saavedra/Parranda N° 2)
13. ¡Y ahora Tony! (César Saavedra/Parranda N° 2)
14. ¡Makuko! (Tony Rosado/Parranda N° 2)
15. ¡Aquí estoy! Oye Fernando Castillo, ¡con cariño! (Alberto Gallardo/Parranda N° 2)
16. Y esta es la Parranda N° 2, ¡de Armonía 10!... Vamos Percy, Makuko, Tony, ¡siempre pa' lante!, te lo dice: César... ¡Cumbia sabrosa! (César Saavedra/Parranda N° 2)
17. Para todos los pescadores del mundo, para Eduardo y Pepe en San Pedro, ¡este es nuestro cuarto movido! (Percy Chapoñay/Parranda N° 2)
18. Sigan gozando, ¡sigan bailando! Para la familia Nizama-Condori, en ¡Talara!. ¡Vamos Alonso! (Percy Chapoñay/Parranda N° 2)
19. (Inintelegible) Fiestas... ¡allá en San Martín! (Percy Chapoñay/Parranda N° 2)
20. Cuumbia... óyeme Raúl Araujo, esta es mi música, ¡Con Armonía 10!.. Uy, uy, uy! (Tony Rosado/Parranda N° 2)
21. ¡Merengue!¡ Vamos Luchito! (Alberto Gallardo/Parranda N° 2)
22. ¡Y esto es para la señora María Juárez de Gallardo! ¡Mi viejita linda! (Alberto Gallardo/Parranda N° 2)
23. Y una vez más! Para mi compadre Walter... Walter Lozada! Que lo quiero! César, Percy, Tony, y ¡Makuko! (Alberto Gallardo/Parranda N° 2)
24. Aquí estamos... para el norte, sur y centro del Perú... ¡Armonía 10! (Percy Chapoñay/No vayas con él)
25. ¡No vayas con él, te daré lo que has soñado! ¡Pero espera, espera un poco! ¡Por favor! (Percy Chapoñay/No vayas con él)
26. ¡Armonía 10! (Percy Chapoñay/No vayas con él)
27. Me dices que te alejas, con pena me dejas, cuando me prometiste amor... (César Saavedra/Te alejas)
28. Pero tendré valor a esperarte, aunque mi corazón llore, llore de amor. (César Saavedra/Te alejas)
29. Y te estaré esperando, escuchando la música de Armonía 10. (César Saavedra/Te alejas)
30. Esta es la cumbia sabrosa, ¡siempre!, Armonía 10 pa' 'lante. (César Saavedra/Viento)
31. Viento, dile que vuelva. Eres como una hoja seca que el viento arrastra sin cesar... (César Saavedra/Viento)
32. Para mi compadre Lucho León, ¡esta es tu músca!, ¡Armonía 10! (César Saavedra/Viento)
33. Para los pobres del Perú y el mundo, porque la pobreza no es ofensa!, para ellos les canta Percy, con mucha tristeza!(Percy Chapoñay/Pobre soy)
34. Para el norte, sur y centro del Perú, ¡allá iremos!, ¡Armonía 10... de Piura!, ¡vaya! (Percy Chapoñay/Pobre soy)
35. Para Alberto y Rolando Pozo, ¡los compadres, con mucho cariño! (Percy Chapoñay/Pobre soy)
36. Para que lo baile toda mi gente, con sentimiento! Vamos Raulito Chunga, ¡allá en Talara! (Percy Chapoñay/Pobre soy)
37. Por ingrata y traicionera, no tendrás perdón de Dios (Alberto Gallardo/Ingrata)
38. ¡¿Y qué dirán los otros?! Este es nuestro cuarto... ¡el cuarto de Armonía 10! ¡Vamos Piura! (Alberto Gallardo/Ingrata)
39. Vamos Chabelita, y para don José con cariño. (Alberto Gallardo/Ingrata)
40. Cuuumbia, con Armonía 10, ¡de Piura! ¡Para su cuarto volúmen! ¡Claro! (Percy Chapoñay/Ya no vive aquí)
41. Sigan bailando y gozando, ¡con Armonía 10! ¡Otra vez! (Percy Chapoñay/Ya no vive aquí)
42. Eeepa... óyeme Héctor Ocampo, ¡ésta es tu música! (Percy Chapoñay/Ya no vive aquí)
43. Para Ecuador, Colombia, Venezuela. (Percy Chapoñay/Ya no vive aquí)

martes, 31 de agosto de 2010

Hace unos meses, hace ya muchos meses, un gran amigo, el trujillano Erick Vásquez Delgado, me propuso trabajar juntos en un proyecto al cual yo le venía siguiendo los pasos durante bastante tiempo. Ambos estábamos de acuerdo en que los distribuidores -piratas- cometían un gran delito histórico al distribuir la música rescatada de casetes tal cual, como fue digitalizada, dejando en la mayoría de las ocasiones a los que intentamos hacer una "limpieza" de los temas con los brazos cruzados.

Entre risas por el Messenger, Erick me comentó que estaba digitalizando muchos casetes de la década de 1990, principalmente de Armonía 10 y Tony Rosado, y tras algunas frases, establecimos una cadena que hoy, para nuestra tranquilidad, se cierra con la publicación del primer casete.


El siguiente casete data de finales de 1998, una época en la que Trujillo se convirtió en la base de operaciones de la mayoría de las orquestas norteñas de moda. Luego de un polémico -ya hablaremos de esto- cambio de director de la orquesta Internacional Pacífico, Tony Rosado comienza a presentarse como el dueño de tal a principios de 1997, ofreciendo conciertos principalmente en Trujillo, Chimbote, Virú, Piura, Sullana y Alto Moche.


Precisamente en la última ciudad mencionada es que es grabado este casete, de la mano de Iván Rocha y su exitosa empresa, Discotienda Roma, que en adelante, será la protagonista de la mayoría de conciertos que a este blog sean subidos.

Este casete fue digitalizado por Erick Vásquez Delgado en Trujillo, en marzo de 2010; y sometido a procesos digitales por Fernando Ríos Correa en Lima, en abril del mismo año.

PD. Aún no entiendo cómo es que la canción Tony Mix N° 4 llegó a parar a las manos de Radio La Mega, emisora en la que he escuchado el susodicho track más de una vez.

Un fuerte abrazo cumbiómanos, hasta el próximo post!


martes, 30 de marzo de 2010

A don Eduardo Chunga, el profe, lo conocí de la manera menos pensada, en un momento de esos en que, alejado de tus “investigaciones”, sólo quieres tomar, bailar y reír en una fiesta serrana.

Quincena de octubre en Frías y el pueblo estaba vestido de morado. Serían tres días llenos de fervor, misticismo, y todas esas cosas que se dicen para describir una Festividad Patronal. Yo había llegado de improviso, un miércoles un amigo de la zona me había invitado, y el sábado ya estaba atiborrado de cañazo, alegría y mil anécdotas. No me desviaré más, ahí conocí a don Eduardo.

Era natural de Bernal -Bajo Piura- y estaba en el pueblo acompañado por su banda, “La Filarmónica Azul”, amenizando toda la serie de veladas que se ofrecían en honor al Señor de Los Milagros, patrón de Frías y de varios pueblos cercanos.

Entre risas y anécdotas, surgió en la conversación una frase que me dejó en el aire: "Yo en los setenta tuve una orquesta allá en La Unión". Entonces la clásica pregunta de Fernando Ríos fue... ¿grabaron algo? Don Eduardo fue muy efusivo con la respuesta: toda la historia que me contó llegó a resumirse en cuatro discos de 45 revoluciones, que viajaron conmigo para ser digitalizados en Lima.

El caso de Los Azules fue similar al de Armonía 10: Un managger llega -en este caso Alberto Maraví-, escucha al grupo, hace que firmen un contrato, y a cambio financia su viaje a la capital, la grabación del disco, la impresión de los vinilos y su posterior divulgación, con publicidad en medios y todo. La experiencia de Los Azules fue más bien esporádica, cada cierto tiempo regresaban a Lima en busca de una productora, grababan dos canciones –en discos de 45-, y regresaban a cubrir presentaciones en el norte del Perú y parte de Ecuador. La orquesta no desapareció de improviso, poco a poco, a lo largo de los ochenta, se fue debilitando hasta hacerla insostenible, teniendo los dueños que regresar a su antigua profesión de músicos de banda.

La orquesta comenzó a tocar a mediados de la década del setenta, y de acuerdo a lo narrado por don Eduardo, el primer disco fue grabado en el año 1976 con el sello INFOPESA. Los siguientes discos, que no tienen un orden cronológico, fueron de los sellos “Ámbar”, “Ifemsa”, “Indisa”, y una disquera pirata llamada “Los Dragones”, y es que la piratería y lo informal no es de nuestra época, ya nuestros viejos conocieron de esos negocios.

¿Integrantes de la banda? Isidro Quiróz como compositor y cantante, Teófilo Chunga la hizo de director y principal arreglista, Nino Quiróz en la voz, nuestro amigo Eduardo Chunga le dio su pincelada de saxo, y una persona más, rememorada por don Lalo: Juancito Chunga, gran timbalero de “Armonía 10”, “Agua Marina”, “GLU Star”, y quién sabe de cuántas otras más.

¿Una frase para el recuerdo? “Teníamos una presentación en Narihualá, no como orquesta sino como banda, este chiquito, el Juan, siempre andaba con nosotros, hasta que un día, sin que nos demos cuenta, se puso a tocar el bombo, “él queda”, dijo Nino, la presentación era dos días después, y su mamá no sabía nada, fui y le pedí permiso -ellos son de Bernal como yo-, la señora estaba preocupada porque Juancito no tenía ropa, entre todos le mandamos hacer un ternito, y un chico le llevaba el bombo, él estaba feliz, de ahí el pasó su adolescencia con nosotros, luego se fue a Agua Marina, un talentazo”. Eduardo Chunga, hablando acerca de los inicios del timbalero Juan Chunga.

Un eterno agradecimiento a don Eduardo, por haberme acogido con tanto cariño y atención, y por haber confiado en las manos de un extraño, al prestarme todos sus discos. Cosas así son las que te hacen dudar de esa frase de Diógenes que dice "Más conozco al hombre, más quiero a mi perro". No tengo perro, y cada día quiero más al hombre.

Disfruten el disco y sigan el blog!, se vienen mil sorpresas!

Disco N° 1: Navidad solito / Las Vaciones | INFOPESA | 1975

Disco N° 2: Yo lo resuelvo / Celoso por tí | INDISA


Disco N° 3: Cumbia piurana / Sabor norteño | IFEMSA






Disco N° 4: Ven pronto María / Bailando en la playa | LOS DRAGONES









jueves, 12 de noviembre de 2009

LP │ Grupo Humus de Piura (1984)

Publicado por Unknown On 10:14 2 comments
Revisa aquí el artículo en prensa. Publicado en Diario Correo el 18 de Febrero de 2010.
A pesar de que los registros nos hablan de bandas rockeras en la ciudad a mediados de 1970, no existe material fonográfico de todo este movimiento, que venía de transitar por la balada y la nueva ola. Sangre Verde, Los Galax, Los Gatos Rojos -o The Red cats, depende del local en el cual debían tocar-, son algunos de los grupos que surgieron en pleno gobierno militar en la ciudad de Piura.

Humus fue una banda de rock formada en la ciudad del eterno calor en el verano de 1984. Ronald, Oscar y Beto Ramos León, los creadores del proyecto, venían de trabajar en "Los Gabanas" una orquesta de línea tropical que ellos fundaron en la década del setenta con integrantes como César Saavedra, Rememberto Castro y Aurelio Bayona-. La idea de los tres hermanos, era aprovechar la fiebre rockera que en aquella época se vivía, y contando con un presupuesto algo holgado, generado por los ingresos de su agrupación en los setenta, decidieron armar un grupo con la idea de grabar un vinilo. Cabe indicar que en aquella época, al menos para provincias, grabar un LP era una locura, por los costos y lo difícil que era conseguir un estudio de grabación en la capital, tan ocupados que estaban trabajando con grupos de cumbia de la época.

La banda se conformó de esta manera: Beto Ramos (teclado), Oscar Ramos (guitarra), Ronald Ramos (bajo), Roberto Rázuri (batería) y Martín Pérez (voz), este último había acompañado a la orquesta de los hermanos hasta 1982, año en el que migró a la sechurana "Agua Marina".


Cabe indicar que en aquella época, al menos para provincias, grabar un LP era una locura, por los costos y lo difícil que era conseguir un estudio de grabación en la capital, tan ocupados que estaban trabajando con grupos de cumbia de la época.

En junio de 1984 consiguen grabar en la disquera "Delta Discos". El LP, inmediatamente al salir al mercado, consiguió ubicarse en los principales rankings rockeros del norte peruano. En setiembre del mismo año logran quedar en tercer lugar en un concurso de bandas organizado por una revista especializada de rock del Perú. Las giras en el norte iban viento en popa, pero el género empezó a ser desplazado de las radios por un ritmo caribeño que hablaba de sábanas mojadas y amores eternos: con Lalo Rodríguez, Eddie Santiago, Los Titanes de Colombia y el caleño Grupo Niche a la cabeza, la salsa romántica había comenzado a alzar vuelo. Ante toda esta repentina oleada, los Ramos tuvieron que darse una pausa, para repensar, como buenos empresarios, en la línea musical que en adelante seguirían.
 
La banda desapareció en febrero de 1985. Con un disco de 45 revoluciones grabado y muchas anécdotas de por medio, cada uno continuó con proyectos personales. Los Ramos retomaron, sin mucho éxito, su idea cumbiera, y Martín Pérez Carreño ingresó a la orquesta "Glu Star" de La Unión, Bajo Piura.
Hace unos meses, ví pegado un afiche en Catacaos, que anunciaba un gran baile por Halloween amenizado por la orquesta de "Los hermanos Ramos". Este aventurero clan se las trae.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Dedicado a mis viejos, mis hermanos, por financiar emocional y económicamente todos mis sueños.
Era una calurosa tarde, de esas que suelen atormentar los sesos piuranos. Crucé el charco de agua que la lluvia había dejado a su paso en la Avenida Sullana, esta vez tenía que ser. Nunca la había visto, nunca había hecho una entrevista. Pensaba en mil maneras en cómo podrían tomar, ella y su familia, la penetración en su hogar de un adolescente desconocido que, grabadora en mano, trataría de arrancarle, como en muchas otras ocasiones con muchos otros desconocidos, algún valioso pas aje de la vida de su carismático hijo. Estaba ahí, sentada en una mecedora viendo pasar tantos fragmentos de su existencia, tomó aliento y logró pararse, me abrió la puerta. Buenas tardes, ¿en qué te puedo ayudar papito? Una sombra apareció en el umbral: era su hija, mi más próxima referencia. “Buenas tardes, le hablaba a su mamá acerca de una entrevista que deseo hacerle, me llamo Fernando Ríos, soy hijo de la profesora Sefelmira”. Una sonrisa cómplice, un mueble y una viejita risueña fueron suficientes. Atrás de nosotros, una gigantografía le acuñaba a la conversación una expresión más sentimental.

¿Doña María, señora María, doña Maruja, María, Maruja?
Llámame Maruja, me siento más cómoda.

¿A qué se dedicaban ustedes antes de la llegada de Makuko?
Mi esposo y yo nos dedicábamos a negocios, pequeños. El vendía fruta y verduras en un puestito del mercado; y yo hacía dulces en mi casa, luego los llevaba en fuentecitas al colegio[1]. Yo te soy bien franca hijito, no tengo estudios, pero a pesar de eso, yo quería ver a mis hijos hechos otras personas.

Por eso siempre, con mi esposo, luché bastante para sacarlos adelante. Bueno, yo no conocí a mi padre, él me dejó de siete meses de nacida, y en esa época no había plata ni para fotos (risas). Pero yo dije “Diosito mío, yo voy a tener a mis hijos, pero los voy a sacar adelante, entre los dos con mi esposo”. Las ventas no daban para vivir cómodamente, pero igual, a mis hijos nunca les faltó, nunca sufrieron en ese sentido, hasta ahora; como me dicen mis hijos “mamita, ¿y tú para qué trabajas ya?” (risas), pero yo pienso “si un día no tengo plata, ya diré, papito véndeme ese tarrito que tengo por ahí”; ¿pero si no? ¿qué voy a vender?[2]”. Mi hijito Manuel, el qué está en Lima[3], me dice “mamita, ¿por qué no dejas esa casa, te vienes para acá?[4]”, pero no hijito, yo les digo “no me quiten eso, porque para esto yo he luchado”. Y tengo los ánimos de quedarme en esta casita, porque aún siento que tengo fuerzas, mis fuerzas de jovencita, a pesar de mi enfermedad[5], y tú sabes hijito, que cuando uno sabe trabajar, no faltan los realitos en el bolsillo (piensa). Por eso me acuerdo, que cuando venía de gira mi Makukito, nos sentábamos y me decía “mamita, tú eres bien luchadora, como te quiere la gente”, “ay hijito, le decía, recuerda que yo nunca fui creída, y me da gusto que tú hayas aprendido eso”. Yo me acuerdo cuando venían aquí a comprarme, jóvenes hijito, ¡de la universidad!, me decían “mamita, tengo 20[6]”, “ya haber, qué quieres papito”, y les abría un higo, le ponía un poquito de manjar, quesillo; y como yo era bien juguetona (hasta ahora soy bien juguetona (risas)), les decía “ya pues hijitos, de aquí que venga alguien con bastante plata, le hago la cutra, de ahí saco los 30 que faltan” (muchas más risas). Pero ya no salgo, acá tengo doce años, doce años que ya no voy al mercado. Ya mi hijo me llamaba, me llevaba de paseo, a Chiclayo, Trujillo, a Lima también, bien bueno era mi hijito (lágrimas)[7]. (…)

Considerando la responsabilidad que le tocaba por ser primer hermano, ¿cómo fueron los primeros años de Alberto?
Él entró al Rosales en 1960, de ahí hasta el 66, que siguió su secundaria en el López Albújar. Cuando estaba churrito[8], de unos diez años más o menos, habían señoras que iban al mercado, y él estaba a la expectativa, “señora, le ayudo con el bolso” les decía, y él les cargaba los paquetes; y habían señoras bien buenas, a mi Makukito se lo llevaban

en su carro, ya en la tarde mi hijito llegaba bien contento a la casa, ¿qué tienes papito? le preguntaba, “mira mamita lo que me han regalado”, le daban juguetes, comidita, cinco realitos, bien lindo era mi hijito, las señoras cómo me lo querían.

Y más o menos, ¿a qué edad comenzó a mostrar su talento?
¡A los doce! Mira, él estaba en el López Albújar, entonces el finadito[9] Juan Lozada (ánimas benditas, que sigan perdonando sus pecados[10]), fue un sábado a mi puesto, un bajito era, y me preguntó: “señora Marujita, ¿qué es de su hijo, el gordito, el que estudia en el López?”, “está en la casa, está haciendo unos trabajos, de sus estudios”, y se despidió de mi. Entonces, yo llegué a mi casa, porque poco lo conocía al señor, y le dije a mi esposo “viejo[11], viejito, un señor chiquito, con sobrerito, viene a buscarlo a mi Cholito”[12], “¿cómo es él?” me preguntaba, ya yo le explicaba y el sacaba quien era, “ah ya, sí, si lo conozco, es de La Arena, tiene su orquestita en San Martín”, y yo le preguntaba a mi Cholito “papito, ¿quién es ese señor que todos los sábados va a preguntar por ti al puesto?”, él se reía[13] y me decía “sí mamita, es que sus hijos estudian conmigo, y a veces está un poco mal y yo le voy a ayudar”, pero mentira, el señor se lo robaba para hacerlo ensayar. Una vez me acuerdo que unos amigos de mi hijo que viven acá en la esquina[14], vinieron a la casa corriendo “señora Marujita, venga corra para que vea al Cholito, está que canta en canal 2[15]”, “muchachos, están locos ustedes, ni en el baño canta”, y no podía salir, porque estaba haciendo los dulces y se podían quemar, y a mi me podía dar un aire[16]. Pero ya, pasaba, y él llegaba del colegio, le preguntaba “Cholito, la gente está que se vuelve loca, ¿por qué vienen a decirme que sales cantando en canal 2, en el Teatro Municipal[17]?”, “mentira mamita, no les haga caso”. No sabíamos nada de eso. Yo iba al mercado, entraba tempranito, y ya estaban mis amigas ahí, me abrazaban bien fuerte, “qué tienen muchachas de mierda[18], ¿’tan locas o qué?, ¡si no es mi cumpleaños!” (risas), “no Marujita, te queremos felicitar por tu Cholito, ¡conocido se está haciendo!”. Yo venía y le comentaba a mi esposo “viejito, la gente se está volviendo loca, me felicitan por el Cholito, me dicen que está cantando en el Variedades[19], en el cine El Sol, en el Municipal”, y mi hijito me decía que no les haga caso, que me estaban mintiendo, me mentía el bandido.
"...yo llegué a mi casa, porque poco lo conocía al señor, y le dije a mi esposo “viejo, viejito, un señor chiquito, con sombrerito, viene a buscarlo a mi Cholito”, “¿cómo es él?” me preguntaba, ya yo le explicaba y el sacaba quien era, “ah ya, sí, si lo conozco, es de La Arena, tiene su orquestita en San Martín”, y yo le preguntaba a mi Cholito “papito, ¿quién es ese señor que todos los sábados va a preguntar por ti al puesto?”, él se reía y me decía “sí mamita, es que sus hijos estudian conmigo, y a veces está un poco mal y yo le voy a ayudar”, pero mentira, el señor se lo robaba para hacerlo ensayar."






Para ese momento, ¿él qué edad tenía?
Si no me equivoco… catorce años.[20] Yo recuerdo que una vez, ahí mi hijito tenía 16 o 17 años, no recuerdo bien[21], para el día de la madre yo también trabajaba, por ejemplo yo vendía panetones, dulces, licor, tortas, la gente iba al puesto y separaba sus cositas cuando habían fiestas, ya luego iba yo a entregar esos productos; ese día yo sólo iba a ir a entregar pues, y, me acuerdo, ese día tempranito mi hijito me abrazó y me dijo “no vayas mamita a trabajar, quédate acá”, yo le digo “tengo que entregar negocio”, y así, le dije “ya mi hijito, entrego hasta el mediodía, de ahí vengo”, y así fue pues, llamaba a la gente, les decía que tenía que correr porque me había llamado un familiar urgente, les mentía pues (risas), iban a la carrera a recoger. Llegué a la casa y me abrazó bien fuerte, y no sé que pasó que tuve que salir, “no te demores mamita” me dijo, al toque[22] no más, hijito, cuando regresé… todo me había sacado de la sala, Avemaríapurísima[23] dije, “hijito, ¿para qué me has sacado todo hijito?”[24], con mi esposo nos asustamos, “nos vaya a traer mujer y está sacando para acomodar” pensaba yo (risas), “mamita, tu no vas hacer nada, nada mamita” me dijo; se fue al mercado, y regresó con varias canastas, llanecitas hijito, de todo traía, vino con tres mozos, había pescado, arroz, de todo, todo lo que era para una fiesta. “Ay señor lindo, dame fuerzas” (risas), llegó una camioneta ploma, cargadita de cosas, venía cocinera, gente para ayudar, y él tomaba la hora a cada momento, de ahí se fue, eran como la 1 de la tarde, y llegó una camionetita[25] con toda una orquesta, mi hijito iba adelante, yo le decía a mi esposo “ay Diosito, no lo hagamos quedar mal, no importa, si es de pagar, yo pago pues”. Ya, armaron la orquesta y a mi me pusieron de espalda, yo me preparaba, me iba afilando, ¡para no acobardarme pues! Y don Juancito Lozada, el dueño, me dijo “señito, yo voy a bailar con usted, pero no se volteé”, uy yo, jugando, le dije “¡qué!, seguro me quieren sacar una foto de atrás, ¿no? (risas), y me acuerdo que tocaron la primera canción que ellos habían ensayado así para los bailes, “Enfermera”[26], y yo bailaba, ¡pero no me dejaban voltear a ver!, y en eso me di la vuelta… ¡era mi hijito!, qué emoción papito te lo juro, nunca lo había escuchado antes, lindo lindo cantaba[27]. Yo decía siempre, seguro alguien me ha de salir cantante, porque yo tengo familia cantante[28], y él desde chiquito ya, me acuerdo que acá, con unos amiguitos de esta calle[29], se sentaban afuera, 7 años tendrían, y agarraban calabazos y los templaban con ligas, y con eso tocaban, y mi hijito cantaba con un calabazo de esos largos, esa fue su primera orquesta[30].
"...don Juancito Lozada, el dueño, me dijo “señito, yo voy a bailar con usted, pero no se volteé”, uy yo, jugando, le dije “¡qué!, seguro me quieren sacar una foto de atrás, ¿no? (risas), y me acuerdo que tocaron la primera canción que ellos habían ensayado así para los bailes, “Enfermera”, y yo bailaba, ¡pero no me dejaban voltear a ver!, y en eso me di la vuelta… ¡era mi hijito!, qué emoción papito te lo juro, nunca lo había escuchado antes, lindo lindo cantaba."
Me acuerdo que una vez, al puesto llegaron unos señores de canal 2, compraron algunas cositas y se fueron, y se les quedan unas llaves; por emisora comenzaron a llamar preguntando por las llaves, decían que quien las encuentre que dé aviso. Yo le dije a “Nene”[31] cuídame un ratito el puesto, los vayan a castigar por perderlas[32], y tomé un taxi, llegué al canal, hijito, ¡de verdad me habían tomado la foto de espaldas! (risas). Me habían hecho lo de la llave para regalarme esa foto. La habían ampliado, en un cuadro, grandaza.

¿Cómo era Makuko como estudiante? ¿alguna anécdota?
Muy bueno hijito, cuando salió del 229 lo felicitaron, era muy respetuoso, amiguero, educado. Me acuerdo que él, a veces habían pleitos en el colegio, como todo joven pues, y a él no le importaba que lo trataran de “maricón”, pero el se salía de la pelea, no les hacía caso (risas), nunca me vino golpeado ni nada. Una vez si, ese bandido, yo estaba yendo para el puesto, y lo encontré en una esquinita, abrazado estaba de una muchacha, para eso él tenía 12 años (risas), yo le dije “papito, muy chiquillo estás para esas cosas, ¿qué edad tiene la muchacha?”, “mi edad mamá, pero mamita, ¿qué edad tenías cuando te enamoraste?”, quince años tenía pues papito –me confiesa en voz baja-. Y para que la churre, buenísima salió, hasta el día de hoy está pendiente de nosotros. Me acuerdo para cuando mi hijo falleció, ella se enteró, vino con su esposo, sus hijos. Nos acompañó bastante acá. Ella fue la que lo recibió en Lima (lágrimas).
(…)







Su paso por Agua Marina es casi desconocido, cuénteme un poco de eso
Si, el estuvo ahí para cuando murió su papá[33], él estaba en Agua Marina, pero fue una época corta. Antes había estado en Brisa Marina, igual en Sechura. Recuerdo que una de esas mañanas, el me dijo “reinita, me voy a Sechura”, yo me había ido al puesto, ya había abierto, y cuando veo a mi hijo, el menor, atrás de mi, “qué pasa muchacho, ¿me estás siguiendo?”, “no mamita, van para la casa, mi papá está mal”, soltó el llanto, un señor de mi confianza me cerró el puesto, me fui para la casa, de ahí a la Clínica Miraflores, en mis brazos murió, él también murió rápido[34].

¿Cómo tomó Makuko las responsabilidades familiares?
Ay mi hijito, cuando mi viejito fallece, como mi hijo menor tenía dieciséis años, Makukito nos dijo “no se preocupen, yo voy a luchar para que salgamos todos adelante”, “hijito, tu no tienes trabajo seguro”, él no tenía nada estable todavía, “no viejita, acuérdate de mi, te vas a sentir orgullosa de mi”, me abrazaba y lloraba, en esos días fue que grabó el sanjuanito, se lo dedicó a su papá[35], triste fue todo eso (lágrimas).









Armonía 10 aún no era muy conocido…
No, aún no. Cierta vez, Walter Lozada[36] nos envío un motor para la luz[37], mi hijo estaba por Sechura cantando[38], y él si, en ese sentido era bien nervioso, estaba bien molesto, que por qué habían hecho eso, ya luego Walter lo volvió a llamar[39].

No existe un registro de la orquesta, sino hasta la publicación de su primer elepé, en 1983. ¿Qué fue de la vida de Makuko y la orquesta durante la década del setenta?
Hasta antes de 1983 a él lo llamaban para presentaciones, de manera temporal. Entonces él se sentía indignado, molesto, le incomodaba que lo dejasen de lado a pesar de haber venido desde “Los Blanders”[40]. Ya él en un momento decidió no ir, Walter lo llamaba y él no respondía, ya no iba[41]. Ya después se arreglaron las cosas, ahí fue que grabó el primer disco[42].

¿Cuánto cambió la vida de Makuko después de empezar a cantar a nivel profesional?
Bastante, él grabó con su compadre Juancito[43] el primer disco de 33[44], luego, el año siguiente el señor murió, me acuerdo que fue para cuando se quemó el mercado, cuando a él lo estaban velando nosotros ya estábamos afuera, sin nada nos quedamos. Ahí fue pues que mi hijo saco la canción “Se quema el mercado”, ahí dice “para mi viejita… donde las cadenas rotas” y todo eso, es que a mi se me quemaron todas mis joyas ahí[45]. A él se lo llevaron a su tierra, él era de La Arena. Luego volvió a salir, seguía sin sentirse cómodo, ahí fue pues que estuvo por Sechura cantando, lo que te conté.

¿Quieres toda la entrevista? Descárgala aquí.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Siempre me he preguntado por qué ningún diario o gaceta económica ha hablado de la organización de esta orquesta cumbiera. Con el nombre, orgullosamente legal, de "Organización Empresarial Agua Marina de Sechura S.A.C.", la orquesta de nuestros amores lanza el disco número diecinueve.
Veinticicno años atrás, la orquesta caletera fundada en 1976, lanzaba el primer disco de 33 revoluciones. Con una performance humilde y sencilla, el vinilo que salía al mercado no aproximaba ni en el olfato del mánagger más experimentado, las dimensiones técnicas que la banda, años más tarde, demostraría con la permanente innovación instrumental.

Luego de treinta y tres años, las sorpresas que esta impresionante agrupación nos trae, son variadas. Desde los hits que ya muchos conocemos por su alta rotación en radios nacionales (Siete días, La espinita, Baila mi cumbia y Amor imposible), hasta admirables innovaciones en partituras (Ella sola va, Sólo por tu amor y Chica de 20 años). Pero lo que más llama la atención es la manera como han manejado el lanzamiento del disco: prepararon su llegada desde hace ocho meses atrás cuando, por los altavoces de miles de radios, sonaba la tonadita del "... tengo siete días para conquistarte, sólo siete días, sólo siete días...", cuando la canción empezó a ser desplazada, soltaron el hit "Amor imposible", ya para estas fechas, solemos oír en cada fiesta, en cada mañana, el estribillo "...me tiene penando... penando" de "Amor imposible".

Todo parece indicar que aprendieron de su primera experiencia estelar, cuando allá en la década de 1990, hicieron conocidas una amplia variedad de temas de diversos volúmenes, muchos de ellos casi a la vez, acortando así su desenvolvimiento mediático. Bien, aquí los tenemos de regreso, más sobrios, más calculadores, más festivos, más a lo "Agua Marina".

33... años en el camino demuestra que no todo en cumbia es escándalos y vedettes, cantantes desertores y peleas televisadas. Con un proyecto musical que tiene para un par de décadas más, lo único que se espera ahora es que, los herederos de la orquesta (que por ser familiar, son muchos), sepan manejar, en su momento, con altura y buen olfato esta exitosa empresa familiar.

Recomendadas: Amor imposible, La espinita, Ella sola va, Corazón de madera, Baila mi cumbia, Chica de los 20 años, Sólo por tu amor, Siete días. O mejor dicho, todo el disco!

Disfrútenlo, y apoyen a la orquesta, compren el original en las discotiendas de su ciudad. Como los anteriores volúmenes, el precio promedio debe ser de 30 soles (10 dólares).

Un abrazo! Y a armar el tono!


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